Sin duda, en los comienzos del mundo estaba
escrito este final, para él, tan fino y sensible, con los nervios a
flor de piel, que era un soñador, un poeta, un artista.(Jack London)
Como
tantas otras cosas, la joyería pudo haber sido una de mis
asignaturas/profesiones/hobbys perdidos. Y desde luego, lo que tenía
muchas ganas de hacerme era un collar de dientes de tiburón, y como
tenía en mente, lo más rústico posible.
Una de las pocas lecturas que me han llamado y a la vez me han dado tiempo entre los esperados e inesperados quehaceres y rutinas de un verano antivacacional volví a prestar atención a Panero, ese poeta maldito que tantas veces dijimos de buscar para entrevistar cuando aún escribíamos en Estrambóticos, pero al que finalmente nos fue imposible acceder y que falleció hace escasas semanas.
Así que un poco de todo, mezclado un poco con ese retrato de autor desconocido que adjunto como primera imagen, dió pie a un intento de retrato atípico, que acabó influído, como siempre, por mi afición a lo lovecraftiano, plasmándolo como un profundo del fondo marino, un hombre pez, confundido y perdido en el abismo, y que fue un homenaje casi póstumo, a poco más de un verano de antelación
Técnicas: acuarela, lápices acuarelables y tinta china sobre lienzo. Fondo a tinta china negra aguada, silueta y aletas a tinta china negra y púrpura. Detalles brillantes a lápices acuarelables dorados y plateados
La poesía destruye al hombre…
La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida
las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruido por la poesía.
Basándome en la foto de Venecia que adjunto quería señalar una visión más clásica del puerto, con barcos de madera más pintorescos. He querido respetar los colores en la medida de lo posible, pero simplificando lo máximo, e intentando dar más sensación de profundidad que de angulosidad, como producía la foto de referencia
¿Quién sabe cuántas veces editaré y reeditaré esta entrada porque no me parezca una buena bienvenida?¿Y quién sabe cuántas personas leerán esta entrada?. Poco importa, la verdad, pues este proyecto quizás no sea tampoco nada digno de encuadernar, sino probablemente otro boceto más, otro pergamino que se borra y reescribe una vez y otra sin cesar, otro palimpsesto al que se le tiene apego y se sigue utilizando como base.
Y como las primeras impresiones nunca son definitivas ni son totalmente de fiar, cualquier presentación es buena mientras uno no se olvide de decir: ¡Hola!
Foto: Atardecer volviendo del Mar Menor. Autor: Fco Córdoba